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Informe crítico de las actuaciones de jardinería y gestión medioambiental por parte del Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra (abril de 2026)

Desde la Sociedad Ecologista al Awadi.ira –Ecologistas en Acción- consideramos que las actuaciones que a continuación se van a detallar no han sido acertadas en tanto que las riberas del río Guadaíra constituyen un ecosistema natural, que si bien incorpora el uso como parque ur bano, también forma parte de la Red de Espacios Naturales de Andalucía (RENPA) con la figura de Monumento Natural.  

En tal sentido queremos reivindicar la redacción de un plan de uso y gestión de dicho espacio, que sea abierto a la participación de la ciudadanía alcalareña y cuya redacción obligue a los gestores municipales al cumplimiento de lo que se acuerde y quede recogido en el mismo. 

Desde Alwadi.ira –Ecologistas en Acción- venimos observando desde hace décadas una cadena de improvisaciones en las actuaciones que se llevan a cabo en dicho espacio natural protegido. Pareciera que la falta de sensibilidad se implementa con una falta de conocimiento sobre el funcionamiento del ecosistema fluvial que constituye la base conceptual del enfoque que de berían tener las actuaciones aplicadas. Y en este sentido, hemos de realizar una crítica constructiva sobre qué actuaciones están siendo claramente perjudiciales para la conservación a largo de plazo de un espacio tan importante, no solo para nuestros vecinos de Alcalá, sino como corredor ecológico y pulmón verde de la Aglomeración Urbana de Sevilla. 

A continuación se detallan algunas actuaciones que a nuestro juicio están poniendo en serio riesgo la conservación del Monumento Natural Riberas del Guadaíra. 

1- Extinción de la cobertura herbácea en plena floración durante el mes de marzo. 

En efecto, durante el pasado mes de marzo los usuarios del monumento natural pudieron observar la presencia de rebaños de ovejas dando buena cuenta de la vegetación herbácea en la zona del pinar de Oromana y aledaños. La crítica no se centra en el uso de dicha cabaña ganadera para aprovechar un recurso natural y beneficiarse de los servicios ecosistémicos genera dos de manera sinérgica, sino en el momento en que se ha permitido dicha interacción. A nuestro juicio, debería permitirse la entrada de rebaños a la zona de Oromana a finales de mayo o principios de junio, justo cuando la fenología de la vegetación herbácea comienza a agostarse (secarse y morir) después de la floración y la fructificación antes de que se convierta en una amenaza combustible para incendios.  

La presencia de cabañas ganaderas y de operarios de desbroce en el momento justo en el que las herbáceas están floreciendo suponen un impacto muy alto en la dinámica del ecosistema por varios motivos. En primer lugar, se condiciona la regeneración de la fitodiversidad herbácea, puesto que su prematura desaparición, previamente a la polinización de las flores, pone en serio riesgo la continuidad y presencia de las poblaciones para la próxima primavera. Por otro lado, su desaparición afecta gravemente a la dinámica natural de las poblaciones de insectos, cuya interacción con las flores herbáceas resulta crítica para la conservación del resto de elementos de la biocenosis (poblaciones de seres vivos del entorno). Sin poblaciones de insectos suficientes no se asegura la supervivencia de las puestas de las aves nidificantes en la zona. A su vez, la ausencia de regulación dinámica de las poblaciones de insectos conlleva desequilibrios de mayor calado que podrían observarse en un futuro y cuyo resultado son plagas de ciertas especies que se benefician ecológicamente una mala intervención humana. Los ejemplos más recientes son las plagas de la oruga procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocam pa) y por supuesto del barrenillo de los brotes de pino (Tomicus destruens). 

2- Retirada masiva de restos vegetales (troncos) arrastrados durante la última crecida del río Guadaíra. 

Desde Alwadi.ira –Ecologistas en Acción-, siguiendo las directrices de científicos expertos, consideramos que el uso y disfrute como parque que los ciudadanos que visitamos el monumento natural tenemos la suerte de llevar a cabo debe supeditarse al funcionamiento del río como ecosistema y no subordinar al río al uso que como parque se le da a dicho espacio. En efecto, las actuaciones que cada año se llevan a cabo en el río, desde sus márgenes hasta su lecho, están subordinadas al servicio del uso que como parque se la ha dado, y ello supone un error mayúsculo si de verdad se pretende la conservación del espacio.  

El río constituye una estructura territorial de mayor dimensión y entidad que el uso que un pequeño sector del mismo adquiere como parque. En consecuencia, las malas actuaciones de este pequeño sector pueden comprometer el funcionamiento del ecosistema del propio río en nuestro sector –coincidente con el monumento natural- pero también hacia aguas arriba y aguas abajo del mismo. 

Y en este sentido, alterar la dinámica natural de los restos arrastrados tras las crecidas fluviales sin estudiar su conveniencia, ni siquiera plantearse su impacto, supone otra muestra más de la improvisación fruto de la falta de conocimientos sobre qué es un ecosistema fluvial y cómo funciona. En este sentido, la retirada de todos los troncos, sin dejar ninguno de ellos en el cauce, puede afectar a la fauna del propio río. Por ejemplo, se priva de elementos utilizados por los galápagos para termorregular su cuerpo mediante la exposición solar, así como de valiosos posaderos para aves ictiófagas (consumidoras de peces) como los cormoranes que son auténticos especialistas en el control de especies alóctonas como carpas, peces gato y black bass. De la misma manera, se priva de zonas de refugio para las poblaciones de peces para su desove, esconderse de sus predadores e incluso para protegerse de las corrientes durante las crecidas. También, son imprescindibles para que los predadores puedan emboscar a sus presas.  

En definitiva, se altera la dinámica natural del ecosistema fluvial, lo que a nuestro juicio debe ría ser tenido en consideración al realizarse tales actuaciones que actualmente son fruto de la improvisación.  

3- Desbroce de vegetación en ambas márgenes en plena época de nidificación. 

La tercera actuación que desde Alwadi.ira –Ecologistas en Acción- queremos resaltar como profundamente incorrecta supone, quizás, la peor y más dolorosa de las denunciadas hasta ahora. En efecto, desde hace años, los ciudadanos venimos observando un continuado desbroce de vegetación en ambas márgenes de la ribera en diferentes sectores del monumento natural. Durante el inicio de la primavera se destruyen especies hidrófilas, helófilas e higrófilas (que requieren el contacto con el agua o con suelos saturados de agua) hasta trepadoras (bejucos) que constituyen un auténtico “mantel” que es una estructura vegetal clave en los ecosistemas de borde o ecotonos, particularmente en la transición entre el ecosistema lótico (propio del agua en movimiento del río) y el ecosistema ribereño (propio del bosque de ribera). Al margen de que su desbroce no aporta nada positivo al propio uso y disfrute como parque –más bien todo lo contrario-, este se está realizando, como ya se ha indicado, durante el inicio de la primavera, justo cuando nuestra ribera –y el resto del monumento natural- recibe la mayor concentración de aves –muchas de ellas migradoras- que vienen a realizar sus puestas y cría a un lugar que debería reunir todos los requisitos necesarios para garantizar su éxito.  

Sin embargo, se ha desbrozado en el momento en el que muchas de estas ponedoras estaban realizando sus nidos o iniciando la puesta, lo que resulta un auténtico sinsentido. Las aves cu yos nidos han sido destruidos podrán cambiar de lugar para elaborar nuevos nidos o, si ya habían iniciado la incubación, directamente no criar este año, contribuyendo así a la inestabilidad de las poblaciones de aves insectívoras. Como ya se ha explicado en el primer punto, la pérdida de colleras de cría, también afectará a las poblaciones de insectos que les sirven de presa, dando lugar a una cadena de alteraciones ecosistémicas que tendrán como consecuencia futuras plagas que afecten a otros componentes de este complejo ecosistema humanizado. Por ejemplo, la pérdida de aves nidificantes puede incrementar considerablemente la propagación del virus del Nilo en Alcalá de Guadaíra.  

4- Ausencia de actuación en el deslinde de las márgenes usurpadas entre el molino de las Aceñas y el molino Hundido. 

Para Alwadi.ira –Ecologistas en Acción-, y también para la Plataforma Salvemos el Guadaíra de la que nuestro colectivo forma parte, supone una reivindicación histórica el deslinde las márgenes usurpadas en clara ilegalidad, tal como establece el Dominio Público Hidráulico recogido en la Ley de Aguas. En efecto, entendemos que el Monumento Natural nunca estará completo hasta que las márgenes que se establecen desde el Molino de las Aceñas hasta el Molino Hundido no estén completamente abiertas para la libre movilidad de los usuarios de este espacio protegido. La gestión y actuaciones posteriores al deslinde deberían ser consensuadas por la ciudadanía que participe libremente en la redacción del necesario futuro plan de uso y gestión del Monumento Natural Riberas del Guadaíra. 

5- Inadecuada ubicación para la plantación de determinadas especies. 

Todos los seres vivos cumplen una función en el ecosistema, es lo que se conoce como “nicho ecológico”. El nicho ecológico define las condiciones necesarias en las que las especies se deben desarrollar de forma óptima, alcanzando así su máxima funcionalidad en la dinámica de los ecosistemas de los que forman parte. Consecuentemente, las especies vegetales pueden medrar en diferentes ecosistemas si presentan una tolerancia amplia (especies eurioicas) o en ecosistemas específicos si su tolerancia se restringe a determinados factores ambientales concretos (especies estenoicas). Por este motivo, existe una clara diferenciación entre los bosques de ribera respecto a otros bosques situados a mayor distancia de los ríos. Y aunque una especie puede plantarse prácticamente en cualquier lugar, esta no alcanzará su máximo desarrollo (nicho ecológico) si no se emplaza en el lugar que reúna la mayor concentración de factores ambientales para los que está adaptada. Una especie puede crecer en suelos poco aptos para su desarrollo, con escasa agua o con un clima inadecuado utilizando para ello el riego artificial o cualquier otra técnica forestal pero nunca alcanzará el tamaño medio, ni la longevidad propia de la especie. Además, la probabilidad de supervivencia en dichas condiciones se reduce considerablemente respecto a si se emplazara en el lugar más idóneo para su ecología, es decir para el desarrollo de su nicho. 

Desde Alwadi.ira –Ecologistas en Acción- solicitamos que la gestión de las repoblaciones en el monumento natural deje de realizarse siguiendo la improvisación y la falta de conocimiento de la ecología de las especies que se están plantando. Por ejemplo, los almeces deberían estar en zonas menos expuestas al calor del sol, pues su óptimo desarrollo requiere de mayor humedad y menor temperatura. En nuestra latitud deberían estar más próximos a la ribera o a en zonas de umbría (escarpes con orientación septentrional), mientras que los ejemplares de las especies de pino (Pinus pinea y Pinus halepensis) deberían estar más alejadas de la propia ribera, justo al contrario de lo que se ha venido llevando a cabo con las últimas actuaciones en esta materia. 

6- Propuesta de iluminación artificial para un sector de la margen izquierda. 

La última ocurrencia del equipo de gobierno municipal se ha comenzado a vislumbrar con la obra iniciada en los albores del equinoccio de primavera en el sector de la margen izquierda que une la pasarela de San Juan y el molino de Oromana, donde se sitúa la casa del guarda que en la actualidad funciona, en nuestra opinión con gran acierto, como establecimiento hostelero. 

Entendemos que se trata de una ocurrencia improvisada y seguramente poco reflexionada en el que se vuelve a subordinar el ecosistema fluvial al uso y disfrute que el espacio tiene como parque. Es una práctica urbanita que se repite en el tiempo con las diferentes corporaciones municipales que con la presente actuación ha rebasado cualquier lógica de conservación de un espacio natural protegido. Si la contaminación lumínica resultante está siendo nociva en espacios no residenciales como la fortaleza de Alcalá de Guadaíra –donde criaban algunos ejemplares de rapaces nocturnas como la lechuza común (Tyto alba), o diurnas como cernícalo primilla (Falco naumanni)-, el impacto en la ribera del Guadaíra es exponencialmente mayor. Dicha actuación deja al descubierto el escaso conocimiento y sensibilidad en el funcionamiento de los ecosistemas del responsable de la misma. Constituye, en definitiva, una decisión criticable desde múltiples perspectivas que, hasta donde conocemos, no ha tenido respuesta por parte de la oposición municipal.  

Desde Alwadi.ira –Ecologistas en Acción- nos vamos a centrar en el impacto que la luz artificial tiene en los seres vivos que habitan el ecosistema que, no olvidemos, dota de sentido al paisaje de esa zona y a la propia consideración del entorno como parte de la RENPA. 

Previamente a centrarse en el impacto nocivo que tiene la luz en las aves, conviene aclarar una serie de conceptos, comenzando por el de “contaminación lumínica”. La asociación internacional “Darksky” define contaminación lumínica como “una luz artificial inadecuada y excesiva” que se traduce en cuatro formas que normalmente se dan simultáneamente, tales como: dispersión hacia el cielo urbano (brillo del cielo nocturno que se agrava en condiciones de humedad), intrusión lumínica (exceso de luz concentrada en una determinada superficie), deslumbramiento (brillo excesivo que provoca molestias visuales especialmente en seres fotosensibles como las aves) y aglomeración (agrupación de fuentes lumínicas que se implementan como factor estresor).  

La contaminación lumínica interfiere en la comunicación de las aves, en la predación –aspecto clave en el control de plagas tanto de insectos como de roedores-, también afecta claramente a la movilidad y orientación de las mismas sobre todo durante los primeros vuelos de los pollos al abandonar los nidos. Igualmente, la contaminación lumínica altera los ritmos circadianos y ellos conlleva una serie de implicaciones fisiológicas como el desarrollo de la hormona del sueño (melatonina) que directamente conlleva una alteración del metabolismo energético de las aves y cambios profundos en las pautas de reproducción, etología (comportamiento) y desarrollo de las poblaciones de aves que son, por su propia constitución biológica, especialmente fotosensibles. 

Consecuentemente, desde Alwadi.ira –Ecologistas en Acción- pedimos a la corporación municipal que reconsidere tal actuación de implementación de luz artificial por nociva para la fauna de nuestra ribera. Y con una visión de conservación y preservación de los usos que como parque caracterizan nuestro monumento natural, sea tenida en consideración nuestra propuesta y ánimo de colaboración en el desarrollo de un Plan de Uso y Gestión del Monumento Natural Riberas del Guadaíra que pueda servir de guía para evitar caer en la improvisación en las actuaciones que necesariamente deban acometerse para el buen uso y funcionamiento de tal sensible espacio.  

Debemos ser sensibles al hecho de que nosotros formamos parte de la naturaleza, no somos una especie ajena a ella, somos parte del ecosistema. 

Alcalá de Guadaíra, 20 de abril de 2026. 

Sociedad Ecologista Alwadi-ira – Ecologistas en Acción. Apartado de Correos 226

E-mail: alwadi.ira@gmail.com

Web: www.alwadi-ira.es

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